martes, 20 de octubre de 2009

Adiós a un genio inconsciente de que lo era



Después de unos días, aunque me ha costado, ya he digerido la muerte de Andrés Montes. No hay palabras para describirlo, era sensacional. Era único, diferente a cualquier otro narrador deportivo, irrepetible... Sus chorradas nos hacían vibrar de un juego, aburrido para algunos aunque vibrante para otros, discutible. Pues bien, ese calvito moreno con pajarita hacía que las horas ante el televisor se pasaran volando, porque un partido de baloncesto dura una barbaridad entre tiempos muertos, descansos e interrupciones. Los apodos que hacía de cada jugador eran increíbles, cada uno más rebuscado que el anterior. E.T., Multiusos Garbajosa, Suma y sigue Jiménez, Espartaco Reyes, Olalá Parker, Robinhood, Mister Catering, la Bomba, Ricky Business... Conozco a mucha gente que espera los partidos de básket sólo por oir sus comentarios y sus animaciones. Por ello ahora pienso que el baloncesto perderá muchos seguidores, pues las constantes interrupciones hacen que ver un partido completo de basket pueda ser algo pesado. No es que el resto de comentaristas del juego de la canasta sean aburridos, es que no son nada comparados con las narraciones de Montes, pues ninguno canta igual los aterrizajes, los pinchos, los triples, las piedras...
Siempre se me vendrá a la memoria las narraciones de Andrés cuando vea algún partido de basket, no tengo ninguna duda, incluso intentaré imitarlo, aunque ya nunca podremos escucharlo, Pero no me preocupa, porque seguro que hayá donde esté seguro que ya le han dado la bienvenida a ese club tan especial y ya está narrando los partidos de baloncesto y prestando su voz para los juegos de la nba de los ángeles.

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