miércoles, 11 de noviembre de 2009

El arte de dejarlo todo para el último momento

El día 8 de noviembre acababa el plazo de identificación de la ley por la cuál si no se identifica el portador de todo aquel que tenga un móvil de tarjeta se le cortaría la línea telefónica. Esta ley llevada a cabo por el Gobierno pretende conocer la identidad de todos los portadores de móviles con tarjetas prepago.

Los operadores telefónicos han anunciado ya desde hace varios meses la necesidad de registrarse, simplemente acudiendo a una tienda de telefonía para llevar a cabo la operación. Sin embargo, el día 6, viernes, último día laborable anterior al fin del plazo, aún apuraba las últimas horas para acudir a la tienda.

Cuál es mi sorpresa que al llegar a la tienda, la calle estaba repleta de gente que esperaba a los últimos momentos para registrarse. ¿Qúe regalan? ¿Qué reparten? Estas preguntas tan ingenuas pero evidentemente irónicas eran las que se hacía el sorprendido gentío al ver tanto alboroto en los aledaños de la tienda.

¿Quién es el último? Pregunté yo, confiado de que sería cuestión de minutos y pronto estaría de vuelta a casa. Ahora tú, me respondieron. Lo que ocurría era ni más ni menos que el operador informático estaba colapsado. No era un problema de la tienda local, sino que el operador informátco a nivel nacional no daba a vasto.

A falta de dos días, más de 3 millones de españoles no habían registrado su línea, por lo tanto la gente acudió en masa el viernes para no perder su número de teléfono. Después de esperar una hora, pasadas las 8 de la tarde, el operador comenzó a funcionar correctamente y conseguí finalmente registrar mi teléfono móvil a tiempo.

Esto es un tonto relato que muestra cómo hay una serie de personas que suelen dejar sus obligaciones para el último momento. Y como no podía ser de otra forma, yo me incluyo en ese grupo. Parece que nos gusta la tensión del momento final. "No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy". Hay algo que me impide hacer las cosas con tiempo. Me ocurre frecuentemente.

Toda la vida he aplazado mis obligaciones hasta el último momento en que he podido hacerlas. Es como si un jugador de fútbol estuviera empeñado en dar siempre la victoria a su equipo en el tiempo extra y de penalti. ¿Por qué no hacerlo antes? Soy así, lo reconozco, nunca lo he podido remediar. Pero ahora quiero intentarlo, quiero intentarlo de verdad. Quiero hacer las tareas de la facultad con tiempo, no dejarlo para la misma mañana en que he de entregarlo. Y así muchas otras cosas.

Creo que hay una fuerza que impide hacerlo antes y se llama pereza. Esa que es colega de la inmensa mayoría de los estudiantes. "Este año estudiaré con tiempo". Sin embargo las bibiliotecas están repletas los días antes de los exámenes. Pero esto es comprensible.

Lo que no es comprensible es saber que hay que hacer algo, que no tienes más remedio que hacerlo, que nadie lo hará por ti... y no hacerlo; decir ya lo haré otro día, en otro momento... La mayoría de las veces he cumplido con mis obligaciones, en el tiempo de descuento, eso sí, pero temo que alguna vez, cuando algo importante esté en juego, las horas se conviertan en minutos y los minutos en segundos y haga tarde algo que me importe de verdad.

martes, 3 de noviembre de 2009

Toca resignarse

La noche de Halloween estaba escuchando la radio medio dormido, pero me llevé un gran sobresalto cuando oí ya casi entre sueños que un ex jugador de varios clubes de la primera división española de fútbol había sido agredido gravemente en Argentina.

Se trata de Fernando Cáceres, que sufrió una brutal agresión por parte de un par de jóvenes que intentaban robarle el coche. Estos dos energúmenos, uno de 16 años y otro de 15, intentaron robar el auto a Fernando, pero éste, al ver la intención de aquellos, retrocedió con su coche dando marcha atrás, aprovechando estos la ocasión para disparar contra el ex jugador de fútbol.

Por desgracia una bala atravesó el ojo derecho de Cáceres y se encuentra alojada dentro del cerebro. Ahora el argentino se debate entre la vida y la muerte, con escasas esperanzas de sobrevivir y en caso de hacerlo, con graves secuelas que le marcarán de por vida.

Es una injusticia. Que mierda de vida. Este jugador había vuelto a su tierra natal después de ganarse la vida durante más de una década en equipos de España, y ahora al retirase del fútbol de alto nivel, intentaba formarse como entrenador. Estaba en el momento y en el lugar equivocado, porque se cree que estos jóvenes intentaban realizar un primer asesinato para lograr acceder a una banda criminal. Le podría haber tocado a cualquiera.
Esperemos que Fernando Cáceres luche con valor y fuerza en el partido más importante de su vida.

Que poco valor tiene para algunos la vida humana...

lunes, 26 de octubre de 2009

No encontrar nada interesante para escribir

Hoy comentaba un profesor que la única forma de ser un buen periodista es escribiendo y leyendo, ya que las técnias de redacción se aprenden a la fuerza, casi por inercia, pero se acaban aprendiendo. Hace unos días comenzaba con esta aventura, y me propuse escribir al menos una entrada diaria. No creía que fuera tan difícil, es una obligación más, pero con una diferencia, distrae mucho, te abstrae de la realidad, te hace olvidar la cotidianidad. Pues bien, hoy intento escribir mi entrada después de dos días faltando a mi obligación.

Pero tengo un problema, tengo muchas dificultades a la hora de encontrar un tema interesante. Creo que es muy fácil escribir sobre un tema, pero para ello tienes que medio dominarlo. Y yo por ahora no domino nada, sólo puedo dar mi opinión de cuestiones de aquello que me gusta y que sigo más, esto es, el deporte.

Mucha gente sabe que yo no tenía ni idea de que carrea hacer. Quizás me decidí por periodismo porque al gustarme el deporte, yo veía en eso un futuro alentador, ya que poder trabajar en lo que te gusta debe ser increíble. Ahora que estoy en tercero, me doy cuenta de que periodismo no sólo hay de deporte, por ello quiero aprender a escribir como dios manda. Por esto quiero informarme mejor de aquellos temas relevantes para dar una opinión contrastada y que merezca la pena. Hasta entonces tendré que seguir escribiendo parches para darme por contento y pasar el rato en algo que tiene que ver más o menos con el periodismo.

viernes, 23 de octubre de 2009

Deporte como ejemplo de esfuerzo

He leído hoy en el periódico el intensivo trabajo de recuperación que está siguiendo Cristiano Ronaldo para recuperarse cuanto antes de su lesión en el tobillo. Quería resaltar este tema porque me doy cuenta de que nos esforzamos muy poco, incluyéndome el primero a mí. Todos nos quejamos de que es una barbaridad lo que el Madrid le paga a CR, por seguir el ejemplo. El deporte del fútbol está como está nada más y nada menos porque la gente lo sigue, ya que si nadie comprara las camisetas y entradas que valen una pasta los clubes no podrían pagar semejante millonada a cada jugador.

Con todo esto lo que trato es de justificar lo que valen algunos jugadores, y como ellos los mejores en cada profesión. Si el Madrid ha pagado noventa y tantos millones por Ronaldo es porque ese tio curra como ningún otro en el mundo del fútbol. Y esto lo demuestra su físico y por supuesto su rendimiento. Creo que estas personas son admirables no por la atracción que despiertan (algo inimaginable para cualquiera de a pie). El esfuerzo que dedican a su disciplina es lo que debe de llamar la atención, sea esta la que sea, porque hay mucha gente que se esfuerza al máximo y consigue todo aquello que se proponen, pero hay otra menos afortunada que por desgracia no llega a los objetivos que se han marcado.

Esto es lo que decía hoy Abel Resino en la rueda de prensa de despedida como entrenador del Atlético de Madrid: "No se le puede reprochar nada a quien lo ha dado todo". Yo veía a ese hombre implicado al máximo con su equipo, pero como ocurre en multitud de ocasiones pones toda la carne en el asador y los resultados no llegan. Sé que esto es frustrante en todos los ámbitos de la vida, pero estoy totalmente de acuerdo con el extécnico rojiblanco. Después de ponerlo todo y no conseguir lo que nos proponemos, al resultado no le debemos llamar fracaso, porque el verdadero fracaso es el no intentarlo, el no implicarse lo suficiente en aquello que deseamos.

jueves, 22 de octubre de 2009

Una situación que lo justifica todo

Hoy veía a la hora de comer una tertulia política en la que hablaban de machismo. Resulta que Rajoy no tenía en cuenta a la vicepresidenta económica Elena Salgado, pues el dirigente de los populares eximía a Salgado de toda culpa en lo que se refiere a la crisis económica. Las culpas recaían pues en el presidente Zapatero, al que se le atribuye dirigir todo el ministerio económico y derimir las cuestiones de verdadera importancia.

Pienso que esa acusación de machismo es algo como buscarle los tres pies al gato, ya que porque Rajoy dijera que no tuviera nada en contra de Elena Salgado, por no culparla de la política económica que sigue el gobierno, por ello no es machista. No lo he entendido muy bien. A lo mejor piensan que porque como es una mujer la encargada del Ministerio de Economía, sólo por ello, puede ser ninguneada, y por eso Rodríguez Zapatero interviene en cuestiones de peso para poder mostrar a la opinión pública que quien toma las decisiones relevantes es él mismo y ningún otro ministro, y menos una mujer.

Mi opinión es que en vez de fomentar polémicas sin ningún beneficio (creo que la desigualdad entre sexos quedó superada hace mucho tiempo) se debería ahondar en debates profundos que revelaran la situación verdadera en la que se encuentra el país, y se denunciaran miles de tropelías que se cometen a diario en todos los sentidos de la vida, porque todo lo malo que ocurre se achaca a la crisis y al momento tan malo por el que pasamos.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Crónica de una muerte anunciada



No parecía el día, por eso la derrota del Madrid cayó como un jarro de agua fría. Todas las encuestas daban al Madrid como vencedor, la victoria se daba por hecha ante un apagado Milan, incluso las páginas de apuestas pagaban la victoria visitante a 10 euros por euro apostado. Aún así, un Madrid falto de carisma y sobre todo de calidad arriba sufrió una dolorosa derrota, que aparte de poner complicado el primer puesto en el grupo de la liguilla, reabre la cuestión de que si ya ha pasado sufienciente tiempo como para que el equipo de Pellegrini este suficientemente bien calibrado.

El partido en su primera parte no ha dado muestras de calidad, no parecía que fuese un encuentro entre dos equipos que acumulan en sus vitrinas 16 copas de Europa. Los dos han jugado lento y sin ideas, aunque el Madrid es el que ha controlado un poco más el balón, pero sólo ha podido adelantarse en el marcador con un fallo inexplicable de Dida aprovechado por el de siempre, que estaba en el lugar exacto y ha remachado para poner a su equipo por delante. Así el Madrid se fue al descanso pensando que el Milan no despertaría, aunque al poco tiempo de comenzar la segunda parte un zapatazo de Pirlo enmudecía al Bernabéu. Instantes después, sin tiempo para reaccionar, Pato daba un segundo zarpazo que hacía despertar las alarmas. El partido seguía lento y sólo parecía crear peligro Drenthe, que al salir fresco estuvo recorriendo la banda izquierda mostrando algunos detalles de calidad.

Cuando el Madrid se volcó logró varios córners consecutivos, y en uno de ellos botado por el mísmisimo Raúl, con una jugada de estrategia le daba a Drenthe un pase que éste colocaba en la cepa del palo, imposible para Dida.Con esto parecía que el Madrid remontaría como en una de las noches mágicas, aunque no fue así. Varios contragolpes de Ronaldinho crearon peligro, incluso un gol anulado al Milán, precedieron el gol definivo de Pato que daba la victoria al Milán y que dejaba al Madrid con la sensación de que cada vez que se enfrenta con un equipo con cierta entidad no es capaz de salir airoso.

Esta derrota puede hacer que Pellegrini replantee el esquema de juego y se decida de una vez por todas a elegir entre Raúl y un Benzemá que cada vez crea más dudas.

martes, 20 de octubre de 2009

Adiós a un genio inconsciente de que lo era



Después de unos días, aunque me ha costado, ya he digerido la muerte de Andrés Montes. No hay palabras para describirlo, era sensacional. Era único, diferente a cualquier otro narrador deportivo, irrepetible... Sus chorradas nos hacían vibrar de un juego, aburrido para algunos aunque vibrante para otros, discutible. Pues bien, ese calvito moreno con pajarita hacía que las horas ante el televisor se pasaran volando, porque un partido de baloncesto dura una barbaridad entre tiempos muertos, descansos e interrupciones. Los apodos que hacía de cada jugador eran increíbles, cada uno más rebuscado que el anterior. E.T., Multiusos Garbajosa, Suma y sigue Jiménez, Espartaco Reyes, Olalá Parker, Robinhood, Mister Catering, la Bomba, Ricky Business... Conozco a mucha gente que espera los partidos de básket sólo por oir sus comentarios y sus animaciones. Por ello ahora pienso que el baloncesto perderá muchos seguidores, pues las constantes interrupciones hacen que ver un partido completo de basket pueda ser algo pesado. No es que el resto de comentaristas del juego de la canasta sean aburridos, es que no son nada comparados con las narraciones de Montes, pues ninguno canta igual los aterrizajes, los pinchos, los triples, las piedras...
Siempre se me vendrá a la memoria las narraciones de Andrés cuando vea algún partido de basket, no tengo ninguna duda, incluso intentaré imitarlo, aunque ya nunca podremos escucharlo, Pero no me preocupa, porque seguro que hayá donde esté seguro que ya le han dado la bienvenida a ese club tan especial y ya está narrando los partidos de baloncesto y prestando su voz para los juegos de la nba de los ángeles.